El Changüisero

Blog de la Cultura y Sociedad Guantanamera

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“Yo soy digno de lastima”

Así titulo Ángel Mancebo Olivares, director de la Casa del Changüí, su escrito al espacio de Las Tres Flores que los segundo viernes de cada mes presenta esta institución cultural, en el que refiere que en la década de los 80 y 90 nos trajo un cantar latinoamericano, que nos dictó una máxima que los cubanos aprendimos “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que nadie puede llenar, la llegada de otro amigo”, en ese concierto de Alberto Cortez, en el Teatro Carlos Marx, que para colmo contó con un solo de trompeta de Arturo Sandoval, Irrepetible.

 

Cuenta Mancebo Olivares en su escrito que el pasado  2 de noviembre día  de su cumpleaños estuvo pensando cuando junto a un mar de pueblo, recorría las casi 6 cuadras, que separan la Casa del Changüí de Pipi del cementerio de Felicidad de Yateras, para sembrarlo allí, ni el, ni Pipi, sabia que se estimaban tanto, dos semanas antes, cuando vino a un homenaje en la Casa de la Cultura y terminaron celebrando con dos botellas de Cubay, donde compartimos con su inseparable Savón y todo aquel que se acercaba a saludarlo, así lo despidió su pueblo con changüí, con ron, con fiesta, porque es el más noble de los changüiseros, como así lo pidió que fuera su despedida.

 

Calificativo para ese hombre que depositamos en aquella tierra húmeda, fallecido el 1ro de noviembre de 2015, me acudieron a la mente -dice mancebo- cubanos, desinteresados, hospitalario, amigo, hermano, entregado insustituible, irrepetible, que en una canción que popularizo y disfruto mucho pipi, pero que no tiene que ver con su vida y su existencia y que se, que al ponerla, nos pega más a nosotros… Yo Soy Digno de Lastima.

 

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