El Changüisero

Blog de la Cultura y Sociedad Guantanamera

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UN INUSUAL CONCIERTO PARA CELEBRAR LOS VEINTISIETE AÑOS DE LA UNEAC EN GUANTANAMO

Ariel y su Mezklan_en el concierto por el 27 Aniversario de la UENAC en GuantánamoPor Jorge Núñez Motes / Foto: Rodny Alcolea

El 4 de agosto es una fecha de muy alta significación para los guantanameros. Ese día de 1957, debido a un lamentable accidente, explotaba una fábrica clandestina de bombas en pleno centro de la ciudad. Más allá de los daños humanos, la rabia e impotencia de las fuerzas de la tiranía cobraron más víctimas, algunas de ellas inocentes. Desde el triunfo de la Revolución es esta fecha momento de recordación para los mártires de la etapa insurreccional en el territorio.

Años después, en la década del setenta, un grupo de jóvenes músicos decidió conmemorar y recordar el hecho histórico al concebir la Jornada de la Canción Política, la que se celebra ininterrumpidamente desde entonces.

Casi una década después, el 4 de agosto de 1987, la fecha incorporaba otros significantes. En ese momento y día, en el salón de protocolo de la Plaza de la Revolución “Mariana Grajales Coello” se constituía el entonces incipiente grupo de veintiún miembros de la UNEAC en la más oriental de las provincias cubanas. Y como si no fuera suficiente, apenas con horas de diferencia, salía al aire la primera transmisión del telecentro Solvisión; cosas del azar concurrente, dirían algunos, pero lo cierto es que uno y otro, vinieron a consolidar y a confirmar la existencia de un grupo de intelectuales y artistas que ya daba signos de madurez. No es casualidad que ese mismo año surgieran las revistas El mar y la montaña y Señales y que el periódico Venceremos creara el suplemento cultural Debate. Un movimiento de artistas e intelectuales que aunque incipiente contaba con los medios expresivos que aseguraban su crecimiento y consolidación. Tal y como sucedió.

 

Veintisiete años después de aquel día de 1987, la UNEAC en Guantánamo resulta una organización madura, sólida, prestigiosa –quizás el análisis venga de muy cerca-, pero constatable si se analiza el alcance e importancia que tiene hoy en el contexto social guantanamero.

A sugerencia del flautista Axel Rodríguez se invitó a los grupos Ariel y Mezklan y Zona franca, nominados ambos al CUBADISCO 2014, para que protagonizaran el concierto por el 27 aniversario de la organización.

 

Afirman muchos estudiosos que el changüí es la forma peculiar de hacer el son en Guantánamo, que ha logrado trascender los límites del territorio y se escucha en muchos otros espacios, tanto en su forma primaria como por otros formatos instrumentales, de ahí el asombro de escucharlo en una charanga, un coro, una orquesta de guitarras o una sinfónica. Pero no resulta menos asombroso y hasta increíble que el changüí pueda tener otras maneras de expresión, sobre todo relacionada con la fusión, algo que en los últimos años se ha puesto de moda y, aunque para algunos no es tal, les recuerdo que de la misma forma que en otras expresiones artísticas se trabaja la apropiación o la intertextualidad, estos recursos expresivos en la música toman el nombre de fusión. Y fusión es lo que ha venido haciendo Ariel con su Mezklan, fusionando al changüí con géneros cubanos y caribeños, tal y como ocurrió con su ´propuesta discográfica titulada Me llamo changüí y que fuera nominada al pasado CUBADISCO en la categoría de música tradicional. Fusionar al changüí con merengue (“A Johnny Ventura), con Mozambique (“Con el Mozambique”), con el sucu-sucu (“Changüí sucu-sucu”), o con el resiñé haitiano (“Vine dancé resiñé”) resultan las claves de una propuesta que, al tiempo que respeta las esencias del género base lo dota de una gran contemporaneidad sonora al añadir a la estructura del changüí el aporte de dos clarinetes. Otro tanto sucede con la nominación del grupo de rap Zona franca con el disco Changüí de hoy, también, como el anterior, de producción independiente. Desde las propuestas conceptuales del rap cubano, Zona franca apuesta por la mezcla o fusión del changüí, tanto con ritmos cubanos como otros foráneos, respetando los códigos del género marcados por el bajo, a los que incluye un tres, un set de percusión cubana, drum y una máquina de ritmo que sirven de apoyatura el trabajo central de las voces.

 

El carácter experimental de ambas propuestas, los aspectos de contemporaneidad que cada una posee desde el respeto a las raíces tradicionales del género les posibilitaron ser los protagonistas del concierto por el vigésimo séptimo aniversario de la UNEAC en Guantánamo.

 

Más allá de los valores musicales y estéticos que cada propuesta posee, hay otros que también comparten y es importante destacar. Ambos proyectos resultan orgánicos desde las respectivas propuestas conceptuales; además se trata de proyectos musicales de una raigal honestidad artística que creen en lo que hacen, a pesar del escepticismo de algunos, negados a aceptar lo experimental y novedoso en otros. Pero hay más, esa voluntad de crecerse ante los obstáculos -las carencias tecnológicas entre los más importantes-, el “construir” un estudio de grabación alternativo, perseverar en una idea porque se cree en ella a pesar de todo, son aspectos que hablan a favor de que entre los más noveles músicos de Guantánamo no se ha perdido el espíritu de crecimiento y de experimentación y que todavía hay músicos -¡qué suerte!- que andan a la conquista de su espacio. No se puede dejar de reconocer que detrás de cada proyecto estuvo la asesoría de dos importantes músicos: el maestro Conrado Monier y el aún joven Adalberto Suárez, quienes en más de una manera dejaron sus improntas en estos resultados.

Sin discusión, el gran reto, tanto para Zona franca como Ariel y su Mezklan fue presentarse en concierto en la sala “Antonia Luisa Cabal”, espacio reservado para agrupaciones de otro alcance y, sin embargo, supieron estar a la altura de las circunstancias, de lo que se deduce que no hay nada imposible cuando voluntad y talento están presentes.

 

Hoy se tiene una gran deuda con estos dos proyectos nominados al CUBADISCO 2014: que los públicos de Guantánamo y de otros territorios conozcan y disfruten de estas propuestas en las que experimentación y contemporaneidad no están reñidas con la tradición.

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