El Changüisero

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UN HOMBRE EXTRAORDINARIO SE NOS HA IDO

funeral_Angel-IñigoPalabras de despedida / Por Jorge Núñez Motes

Un hombre extraordinario, como bien lo caracterizara José Villa otro grande la escultura cubana, se nos ha ido. Un hombre extraordinario de una humildad enorme como su grandeza. Un hombre que a lo largo de su vida  nos ha dejado uno de los más claros ejemplos de honestidad artística que conozcamos, porque a la edad en que el ser humano comienza a consolidar su existencia, Ángel Iñigo fue capaz de realizar un rotundo “tour de force” y emprender una quijotesca empresa detrás de una utopía, de un sueño, para convertirlo en realidad.

 

Cuando muchos de los que aquí hoy nos congrega su partida física, apenas enrumbábamos en los inciertos caminos de la creación artística, ya Iñigo había decidido a golpe de férrea voluntad, de empeño y armado solamente de una piqueta y un martillo que el Arte, con mayúsculas, se conquista solo si a cambio uno deja las entrañas en el intento.

 

Y es gracias a eso que hoy podemos disfrutar de ese lugar paradisíaco que conocemos como  “Zoológico de Piedras”, donde cientos y cientos de animales desde su amable y pétreo silencio nos reciben y acogen en uno de los más impensados espacios de nuestra geografía. Pero el “Zoológico de Iñigo” es más que ese inconcebible lugar donde habitan las “figuras” por él creadas.

 

También ha sido una fragua de amistades imperecederas, centradas por y desde la genialidad de este campesino devenido escultor, quien al “cultivar la piedra” no solo hizo crecer esta delirante fauna en medio de las lomas de Boquerón, sino que como el verdadero agricultor que fue dejó la impronta de su mano en cada una de ella y también en cada uno de los que allí han descubierto y admirado el misterio de la creación artística.

 

El duelo hoy anida en su familia. Y también en cientos, en  miles que lo compartimos junto a ella, desde cualquier punto de la geografía nacional, rindiéndole homenaje y sentido tributo  a ese hombre extraordinario que fue Ángel Iñigo.

 

Sin embargo, les aseguro que desde este mismo instante, por los escarpados trillos de las lomas de Boquerón de Yateras, entre los cientos de “figuras” del Zoológico de Piedras, con seguridad nos encontraremos en cualquier recodo, acariciando amorosamente al imponente rinoceronte o al sonriente león, a la bonachona y bondadosa figura de Ángel Iñigo Blanco,  un hombre extraordinario, quien nos señala con la ocurrente facundia del campesino cubano que para el Arte se vive.

Gracias, Gelo.

Cementerio “San Rafael”, Guantánamo

28, abril, 2014

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