“Yo soy digno de lastima”

Así titulo Ángel Mancebo Olivares, director de la Casa del Changüí, su escrito al espacio de Las Tres Flores que los segundo viernes de cada mes presenta esta institución cultural, en el que refiere que en la década de los 80 y 90 nos trajo un cantar latinoamericano, que nos dictó una máxima que los cubanos aprendimos “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que nadie puede llenar, la llegada de otro amigo”, en ese concierto de Alberto Cortez, en el Teatro Carlos Marx, que para colmo contó con un solo de trompeta de Arturo Sandoval, Irrepetible. Read More