El Changüisero

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“Somos Komotú”

Por Lilibeth Alfonso Martínez

Es esta una entrevista a tres voces. Algunas preguntas fueron formuladas por mí y otras las debemos agradecer a Alexander Londres y otros participantes del espacio Uneac Escena que, por esta vez, sentó en el banquillo de los invitados a Yasnay Ricardo, Miguel Moreno y Alexis Ayala, los actuales integrantes del grupo Komotú, en celebración de sus 20 años.

Parece serio, pero no lo fue…

¿Cómo surgió Komotú?

Alexis: Nació el 17 de septiembre de 1994. La idea original fue de Jorge Luis Vega, quien empezó a buscar gente con talento para formar un grupo de humor profesional. A mí me encontró mientras actuaba en una fiesta de amigos. A Miguelito le pasó igual. Al final, llegamos a ser ocho.

Yasnay: Entré en 1998, cuando el grupo ya estaba hecho y formaba parte del Centro Promotor del Humor.

¿Por qué ese nombre para el grupo?

A: Estábamos buscando un nombre y uno de los integrantes de aquel momento dijo que tenía un perro que se llama como tú, ese es un tipo de chiste que Samuel Feijóo definió como pega, y nos gustó la idea, y la K fue para variar.

Pero, además, creímos que Komotú reflejaba el espíritu del grupo, porque queríamos ser como tú, como el obrero, como el intelectual, siempre como tú.

Veinte años después ¿Qué ha cambiado en el grupo y qué se mantiene?

A: Se ha mantenido la idea de hacer humor profesionalmente, y una línea que por suerte encontramos temprano, que es la del humor dramatizado, con un texto que hay que aprenderse, que viene de nuestro arraigo al teatro.

Miguel: Pero nos arriesgamos menos, ya no nos paramos en cualquier sitio. También, por supuesto, hemos ganado en experiencia, conocimientos.

A: Nos mantenemos en la exigencia y con la modestia que nace del respeto profundo al público. Por eso nos ponemos nerviosos cada vez porque sabemos que no somos más grandes que el público. Espero que nunca perdamos eso.

Y: Y que nos estamos poniendo viejos. (risas)

Me hablan de una línea de humor, arrimada a la teatralidad. ¿Cuándo se dieron cuenta de que ese era el camino correcto?

M: En el primer Aquelarre en el que participamos, en 1996. Ahí vimos lo que hacían los demás, y sentimos la reacción del público y del jurado, supimos que funcionaba. Nos dio confianza.

Y: No debemos olvidar a Graciela Naranjo, instructora de la Casa de Cultura, y a Lázaro Mcpherson, las dos primeras personas con visión artística que confiaron en nosotros.

¿Cuánto le debe el grupo a los festivales Aquelarre?

A: Fue el espacio donde nos presentamos por primera vez ante otros grupos, jurados, y artistas establecidos. En ese Aquelarre, por cierto, tuvimos muchos premios, como en los que vinieron después, hasta que decidimos no concursar más.

¿Creen que haber mantenido, por lo menos Alexis y Miguel, sus trabajos fuera del humor, ha contribuido a que Komotú mantenga los pies en la tierra?

M: Dedicarnos a labores que son intelectuales, por lo menos Alexis y yo, nos ha mantenido cerca de las personas y sus problemas, y eso nos nutre.

Pero a la vez, el humor me ayuda en mi trabajo porque es una herramienta de comunicación válida en cualquier escenario, incluso en un juzgado.

A: En general, que tengamos trabajos –Miguel es abogado y yo ingeniero-, que pueden ser muy serios, nos aleja de la farándula, de ese mundo que puede dar dinero pero te hace ver la vida de otro modo, y te deja sin tiempo para crear. Quedarnos en Guantánamo, nos ha convertido en los artistas que somos hoy.

M: Pero hace falta el dinero…

Y: Y viajar.

Yasnay, ¿qué crees del papel de la mujer en el humor, del espacio que se ha ganado?

Y: Ahora son muchas haciendo humor, pero cuando comencé éramos muy pocas, en parte porque creo que las mujeres siempre hemos tenido más prejuicios, quizás por cuestiones de belleza, con algunas temáticas…

Por suerte, las que hoy formamos parte del catálogo del Centro Promotor del Humor somos bastante buenas, y eso ayuda a que otras se animen a dedicarse a esta profesión. Con el público, he tenido suerte, no puedo quejarme.

¿Cuál creen que ha sido la clave para el éxito mantenido por dos décadas?

A: Hemos sabido explotar las potencialidades de cada uno, la capacidad verbal de Miguelito y Yasnay, mi gestualidad, mi físico…, y tenemos un escritor como Miguel, eso es fundamental.

Y la exigencia. Después de los estrenos, nos reunimos y lo criticamos todo, nos pasamos la noche sin dormir porque para nosotros nada nos queda bien.

Hace un rato, Miguelito hablada de que tenían fecha de caducidad. ¿Han pensado en separarse?¿Cuál ha sido el secreto para mantenerse unidos, desde su diversidad?

A: No pensamos separarnos. Era un chiste. (risas) En realidad nos llevamos muy bien, y nos conocemos y respetamos. Los tres tenemos nuestro carácter. Yo soy explosivo, Miguelito es más conciliador, pero un conciliador duro, y Yasnay es despistada pero fuerte. Somos como un matrimonio.

M: Un matrimonio de tres.

Y: Y nos fajamos, por todo, pero nos queremos.

Ahora mismo, mucha gente concuerda en que los programas humorísticos se han convertido en el noticiero de la sociedad. ¿Les satisface ese cartelito?
A: Yo preferiría que no fuera así, porque no es responsabilidad del humor, y además, serlo se puede convertir en un facilismo, tan simple como decir lo que no salen en las noticias. El humor debería ser lo suficientemente artístico como para hacer una crítica social sin que lo confundan con otra cosa.

¿Cuáles son los planes para este año, grosso modo?

A: Vamos a tener espectáculos por los 20 años del Centro Promotor del Humor, vamos a presentarnos por nuestro aniversario en algunas provincias junto a La Oveja Negra, que cumple también dos décadas, y ya nos estamos preparando para el espectáculo en el Teatro Guaso, que para nosotros, será la verdadera celebración. Tenemos un proyecto para un programa radial, también.

M: En lo personal, en junio debemos comenzar a grabar un programa con el mismo elenco y los personajes de Vivir del Cuento, aunque con otro escenario. De momento, hay 10 programas escritos, entre Nelson Gudín y yo. Esos son los planes.

Si ahora mismo tuvieran que asignarse un personaje que los identificara ¿Cuál sería?

A: El retórico

M: El incisivo, como el diente.

Y: La despistada.

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