El Changüisero

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La tejeduría en Guantánamo

En el Salón Árabe de la Casa de Cultura “Rubén López Sabariego”, de la ciudad de Guantánamo, casi todas las presentes llevaban una prenda de vestir o accesorio confeccionados por sus propias manos diestras en el antiguo arte de la tejeduría y se esmeran en preservarlo para el futuro.

En el recinto cultural, que acogió el Coloquio Arte e Identidad, dedicado esta vez a labor del tejedor en sus más diversas técnicas, participaron los proyectos “Juana Moreno”, de Bayamo y “Crochet con Alas”, de la localidad, además del artista de la plástica Oscar Nelsón, quien expuso una investigación sobre las técnicas de tejeduría registradas en esta región oriental.

Auspiciado por la Dirección Municipal de Cultura y la Casa de Cultura, en el encuentro se supo sobre la relevancia y el alcance de los proyectos antes mencionados en sus regiones por el trabajo comunitario que despliegan en pos de incentivar en niños, jóvenes y adultos el aprendizaje del arte manual que incluye el tejido frivolité, el telar, el ganchillo entre otras técnicas y a la vez que lo sientan como parte de nuestra cultura.

Las bayamesas Sonia Ledis Arias y Belkis Boris Jiménez se han sentido muy bien acogida por las anfitrionas, el cantante de mariachi Lázaro Martínez Domínguez y el barman, Tomás Megret, del Hotel “Tropical donde se hospedan, y me cuentan que su proyecto, con 15 años de creado, ha logrado enseñar a niñas, amas de casa, y hasta los del sexo masculino se acercan para aprender las diversas manualidades como muñequería, reciclaje, la técnica del macramé y el tejido de fibras vegetales.

Por su parte la instructora de Casa de Cultura, María Cristina Velázquez Leyva, principal de “Crochet con Alas”, con cinco años de trabajo, comenta sobre los beneficios que ofrece para la salud mental el engarzar el hilo con el ganchillo, las agujetas u otro instrumento por el conteo de las puntadas que requiere de mucha concentración, además el placer que sienten las más de treinta integrantes del grupo al participar en distintas actividades sociales y culturales en los barrios periféricos de la ciudad guantanamera que las hace llevar una vida llena de plenitud.

“No busques el momento feliz, sino has el momento feliz”, como me dice Sonia, es lo que significa para estas sencillas artesanas en su día a día esmeradas en la creación de objetos utilitarios para el hogar, confecciones de chaquetas, prendas, labores que muestren la utilidad y la beldad del bordado que no pasa de moda.

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